Para los que seguís el blog, os cuento un poco cómo es el momento de recoger el equipo.
Llegamos al almacén de material y primero recogemos las botas. Es importante tomarse ese momento con calma, para poder elegir bien. Las botas no deben apretar, pero tampoco deben ir flojas. Es interesante saber qué número de pie tenemos para decírselo al encargado. Normalmente los calcetines de esquiar son más finos que los calcetines normales, por lo que una buena medida de la bota sería que al probarla con calcetines normales (en el viaje no vamos con calcetines de esquiar, supongo...) no nos quede floja (sin apretar, eh) porque luego ganaremos unos milímetros al usar los otros calcetines. Hay que tener en cuenta que la bota de nieve no es cómoda, precisamente. Por eso los niños a veces sienten la tentación de coger números muy grandes, para sentirse más cómodos. Es un error. Hay equivalencia fiable entre el calzado normal y la bota de nieve. Para una persona que calce un 42 en deportivas, le darán una bota 26/26.5. Así que a saber bien qué número calzamos.
Luego nos dan los esquís. Ahí lo único que tenemos que hacer es dar nuestro peso. Si alguien esquía bien, se lo puede decir al encargado, porque le dará unos esquís un poco más largos que si es novato...El peso vale para ajustar la tensión de las fijaciones. Si decimos que pesamos más de lo que pesamos, las fijaciones saltarán con menos facilidad. Por eso es importante decir el peso aproximado e incluso un par de kilos de menos que la realidad. Si peso 65 kilos, puedo decir que peso sobre 63. El encargado, sabiendo que eres novato y sabiendo tu peso, te ajustará las fijaciones para que salten con más facilidad...
Al final nos dan los bastones y el casco. Con el casco pasa lo mismo que con las botas. Que no quede demasiado flojo.
IMPORTANTE: las botas, los esquís y el casco tienen un número de identificación. Suele ser un número de cuatro cifras. Por ejemplo, las botas 3322, los esquís 4567 y el casco 2367. Es importante acordarse sobre todo del número de los esquís (las botas van con nosotros a la habitación, igual que el casco, pero los esquís quedan en la jaula, y es difícil reconocerlos al día siguiente si no es por su número. Hay muchos esquís iguales...)
En la estación no debemos perder de vista los esquís, porque puede darse el caso de que alguien haya perdido los suyos y robe otros para devolverlos y no tener que pagar. Este curioso fenómeno ocurre normalmente los últimos días, que es cuando la gente se va y devuelve el material...) Cuando dejemos los esquís en la jaula no pasa nada, pero el resto del tiempo es recomendable no esquiar solos, porque si hay que ir al baño o a comprar un refresco, uno vigila mientras los otros van. Hay cadenas ligeras de bicicleta que sirven para amarrar los esquís a los soportes y despreocuparse. Aunque con atención y un vigilante nunca pasa nada)
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